Por: Heliana Medina
Toledo-El viejo continente tiene una infinidad de atractivos culturales. Cada destino, cada rincón conjuga con tanta sutileza lo viejo con lo moderno. 

 Como toda viajera con ganas de explorar y conocer (porque el conocimiento no pesa), hice una lista de ciudades​ que durante mi paso por la Madre Patria me destinaría a visitar​.
Toledo, la “ciudad de las tres culturas”, era una de ellas. 

La llegada a la ciudad amurallada situada aproximadamente a unos 70 kilómetros de la capital de España, es impresionante. Y es que a lo lejos se puede apreciar los muros de la fortaleza que ha sido siempre un importante parámetro de su historia. Sin ella les hubiese sido imposible defenderse de sus enemigos en la época medieval.

P​or su alto valor cultural​,​​ el casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y es considerado como uno de los centros más importantes de la historia española, que aún conserva tal cual el trazado que tenía en la Edad Media.

¿Por qué se le conoce como la ciudad de las tres culturas?

Toledo es una ciudad con una larga historia desde la época de los romanos, en ella se concentran monumentos de las culturas musulmana, judía y cristiana. Una ciudad

 tan diversa ​que ​logró convivir con sus dispares formas de entender la organización social, religiosa y económica.

Un viaje en el tiempo…

Al caminar por sus callecitas y callejones te encuentras con una ciudad que te transporta a un pasado rico en historia, impregnado y moldeado por las diferentes culturas y civilizaciones que fueron sucediéndose a lo largo de milenios. 

Les recomiendo tomar el city tour por la periferia y desmontarse en todas las paradas por favor llevar siempre zapatos cómodos porque se camina bastante). Después del recorrido en el bus, tome la visita guiada por el casco histórico. 

​Ponga mucha atención a las explicaciones.​ Conocer la cultura de otros países enriquece el alma.

 

Paradas obligatorias: 

La Catedral de Santa María, conocida también como la Primada de España, alberga zonas que, junto a sus respectivas obras de arte, precisan una visita y una mirada pausada. 

La Plaza de Zocodover y el Alcázar frente al Tajo son algunos de los ejemplos de los muchos monumentos y edificios históricos que conserva la ciudad.

Museos les recomiendo, el de Santa Cruz, que acoge habitualmente exposiciones itinerantes, algunas de ellas procedentes del Museo del Prado de Madrid. También, el Museo Sefardí, el Museo de los Concilios Visigodos, el Museo de Victorio Macho y la Casa-Museo del Greco, donde se encuentra la obra más importante del pintor, uno de los personajes más ilustres de la ciudad.

Conocer Toledo no es únicamente visitar sus calles y los imponentes monumentos que la ciudad guarda en su interior. Y créanme, un día sabe a poco. 

​Conocer  la ciudad congelada en la historia y cálida en el presente, es hacer un viaje en el tiempo.

Hasta la próxima!