Por: Rafael A. Escotto

 (Parte I)
“El mejor premio es el aplauso de la gente”. Mercedes Sosa

Santiago-Los espectáculos que concitan gran teleaudiencia en los países tercermundistas categorizados como tales por estudios sobre sus bajos niveles educativos y socioeconómicos tienen la responsabilidad social y profesional de aprovechar ese importante universo para presentarle al país un producto con un contenido de alta calidad artística sin descuidar la nobleza de la lengua castellana, su cadencia, sus tonos y concomitantemente con estos ritmos el empleo correcto al expresarse.

Una audiencia más o menos culta que hubiese estado frente a la pantalla de un televisor viendo los Premios Soberano 2017 pudo haber sentido algún desconsuelo y al mismo tiempo desilusión al oír a algunos de los artistas premiados expresarse con un lenguaje con tantas imperfecciones y carencias notorias que desmerecen el idioma español.

Para evitar el azoramiento que produce a nivel internacional escuchar a unos artistas que suponen cierto grado de educación, ya sea adquirida por rozamiento social o por educación formativa, manifestar sus ideas con una pobreza en el uso del idioma que provoca carcajadas, consideramos que la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), cuyos artistas premiados son escogidos de antemano por un jurado, deberían reunir a dichos artistas con anticipación para adiestrarlos aunque sea brevemente sobre el arte de expresar sus ideas en público.

Usted podrá ser un buen cantante, un excelente comediante o un músico virtuoso, empero si esos dones artísticos no están cimentados sobre una base educativa y una sana escolaridad el artista no podrá sostenerse con éxitos en el tiempo ni atraer a un público exigente, local o foráneo, porque ha descuidado adornar su talento con el empleo de una adecuada pronunciación del idioma que lo ayude a aprender a hilvanar sus ideas al presentarse ante un público.

Sin embargo, como diría un caro amigo, es difícil que Acroarte logre resolver el problema de cultura y dicción que padecen la mayoría de artistas actuales, pues es algo que viene de la formación del individuo y a este nivel en que están es prácticamente imposible solucionarlo. Si deciden solamente premiar a los que tienen completa calidad, el espectáculo duraría cinco minutos.

Premios Soberano 2017 quizás no fue un fracaso para los anunciantes  —este aspecto habría que medirlo— pero sí una desilusión para el público, dada la escasísima preparación académica de algunos de nuestros artistas, urbanos y no urbanos, que subieron a recibir sus estatuillas.

No cabe duda que Acroarte es una organización que a través de los años de ejercicio responsable ha logrado acreditarse o consagrarse como una institución meritoria que le ha servido de gran soporte a nuestros artistas ayudando con su desarrollo y promoción nacional e internacional.

Los dos presentadores estelares de la noche, Pamela Sued y Francisco Vásquez, estuvieron muy por encima de lo esperado y mantuvieron al público expectante haciendo gala de su preparación, de su profesionalismo y dieron una agradable exhibición de buena dicción, independientemente de que hubiera teleprompter. El vestuario de ambos fue muy bien concebido y estupendamente logrado por los modistos que intervinieron en su confección.

Aparte de la excelente lectura que hizo la señora Josefina Miniño, esposa del destacado músico y concertista mocano don Papa Molina, premiada en la ocasión de la gala, el genial artista ícono o representación más elevada del son en Latinoamérica y el Caribe, Cuco Valoy, le tocó recoger la vergüenza de algunos de los artistas galardonados con su bien cuidado verbo, su excelente dicción y con un razonable y ordenado discurso de gratitud.