Un puente en desequilibrio

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Las que para las autoridades de Puerto Rico constituyeron exitosas confiscaciones de alijos de drogas, con más de tres mil kilos en pocos días, los casos para República Dominicana vienen a tener efecto deshonroso. Lo que fue eficaz allá delata aquí una disminuida funcionalidad contra trasiegos criminales. No quedó duda de que este país fue la procedencia de cargamentos llevados por gente identificada además como dominicana. La condición geográfica que facilita el tráfico de narcóticos hacia territorios norteamericanos ameritaría un rigor de vigilancia y persecución que por la magnitud presente de operaciones delictivas no parece existir. A causa tal vez de no disponerse de suficientes y modernos recursos materiales para desde este lado del canal de la Mona asestar más golpes a redes mafiosas fortalecidas por el aelevado lucro de sus actividades.

La vulnerabilidad preocupa más porque en las probabilidades que manejan las agencias lo incautado ahora representaría solo una cuarta parte del total traficado en el lapso. Más que mero puente, el país sería entonces un almacén para una criminalidad de espanto. Desde luego: el auge del condenable comercio podría ser relacionado también a debilidades nacionales en función del historial de encausamientos escandalosos en los últimos años de un número importante de oficiales antidrogas por supuestas participaciones y contubernios con el narcotráfico.

Mujeres por la buena o por ley

Idealmente el votante debe estar en el derecho de favorecer candidatos en función de los méritos, sin que el sexo sea primordial; salvo que en la tradición dominicana a la mujer no se le deja llegar libremente a las nominaciones. Aspectos del funcionamiento de la política parten de visiones masculinas y en los procesos convencionales o de simple selección las cúpulas partidarias de signo abrumadoramente masculino tiran para un solo lado contra el talento femenino.
Hasta por simple “olvido”, como ocurrió días atrás en el PLD, los “hombrazos” dejan fuera a lascongéneres orgánicamente diferentes. El sistema de cuotas que convierte en obligación postular mujeres tiene el digno propósito de corregir una injusta supremacía. La Ley Electoral ordena apropiadamente 40-60 el derecho de los sexos a postulaciones por demarcación.