Por: Susi Pola

Santo Domingo- –El planteamiento del obispo Víctor Masalles, en el sentido de que defender solo a la mujer, “provoca más guerra”, y que por lo tanto, es mejor crear un Ministerio de la Familia, es una idea de las más conservadoras externadas sobre la situación de las dominicanas y tiene su origen en las práctica organizativas de los estados latinoamericanos, a mediados de la década de los 40, cuando el enfoque de “bienestar social”, era proteccionista y muy de doble moral.

Es decir, que la propuesta es: “volver al pasado”, como si estuviéramos en medida de mantener un imaginario socio político social que arrastramos desde entonces y cuyos resultados son los que estamos contando con espanto.

Los actores más recalcitrantes, como el obispo de Baní, reaccionan siempre para el retroceso porque, sobre todo para la Iglesia Católica, “cualquier tiempo pasado fue mejor”, y dentro de ese enfoque tradicional y retrocedido, la mujer existe y es, desde el enfoque familista, es decir, somos “hijas de”, “madres de”, “mujeres de”, y es en función de eso que se nos concibe.

Esa fue la realidad de nuestras abuelas y de nuestras madres, pero eso cambió, precisamente porque hubo una Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 haciendo que el mundo recapitulara y reaccionara a la propuesta hecha en octubre del año 539 antes de Cristo, por el rey persa Ciro, desde los famosos Cilindros de Ciro. Miles de años para que el patriarcado se removiera!

Los Ministerios de la Familia son un reclamo de lo más atrasado del pensamiento social para mantener la doble moral y la dicotomía de una práctica social en la que las mujeres solo importan para parir, cuidar a todo el mundo y servir a los hombres con mansedumbre y servilismo.

El atraso en el pensamiento del obispo ultra conservador, no me extraña, pero como católica, cuento a muchos sacerdotes dominicanos que no piensan como él y que apoyan a las mujeres porque somos seres humanas, igual que los hombres, y eso me conforta. Esos sacerdotes comprometidos, como los Rogelio, los Nino, los Tony, los Pablo, los Mario, etc., nunca llegarán a obispos, a Dios las gracias, precisamente por eso!

 

La autora es Presidente del Núcleo de Apoyo a la Mujer NAM. Santiago, Abogada Feminista y es de Católicas por el Derecho a Decidir CDD-RD