Promesas y limitaciones

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Villas y castillos van ocupando espacios de debate bajo el impulso de aspiraciones diversas con un potencial de realizaciones que no se ajusta a los sueños. El recital de pesares que semanalmente brota de ejecutivos municipales entrevistados por este periódico testimonia rigideces institucionales y limitaciones de recursos que requerirían más decisiones que las correspondientes a la municipal. La autonomía (el poder hacer y resolver) está trunca por lo poco que es posible obtener para las ciudades por iniciativa propia o vía presupuestal. Si bien es cierto que mejor administrados los cabildos progresarían, las condiciones materiales no darían para milagros; sí para mucha austeridad.

Las opciones para acrecentar ingresos por arbitrios apenas existen, lo mismo que las facultades edilicias para lograrlo. Es este un país en el que nunca se respeta la marca idílica de 10% de las recaudaciones ordinarias para las administraciones municipales sometidas a la discrecionalidad acaparadora del Poder Ejecutivo. Véase además que cambiar la suerte de los ayuntamientos dependería de un Estado atrapado en déficits fiscales desde hace más de diez años, con recaudaciones de baja intensidad (inferior a la media regional) que basa la mayoría de sus gastos e inversiones en endeudamientos casi siempre en dólares; un festival de dudosa sostenibilidad, dígase lo que se diga en el actual proselitismo incontenible.

Los déficits en sus detalles

Para que pueda verse luz al final del túnel de los déficits fiscales faltaría mucho que los poderes Ejecutivo y Legislativo mostraran, tijera en manos, vocación para recortar gastos, comenzando por aquellos que no corresponden institucionalmente como es llenar bolsillos de legisladores para la autoexaltación de imagen ante sus comunidades, a veces para reelegirse superando injustamente a rivales. Dudoso honor: funciones congresuales de excesivo costo y hospitales tomados onerosamente por el clientelismo. El tamaño real del cuerpo diplomático y consular debería estar certificado por medios basados en el libre acceso para llegar a las nóminas y sus anexos con descripción de funciones cubiertas en dólares y explicar por qué República Dominicana dispone en Nueva York de una representación de Estado que supera en volumen a países ricos.