Mirarse al ombligo

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Parecería que al menos una buena parte de la sociedad dominicana está cegada por la pasión irracional con que aborda los temas de la cotidianidad. Damos la impresión de que hemos perdido toda capacidad de conversar y encontrar salidas a los problemas, no importa su naturaleza.

Así somos de apasionados en la política, en las calles topetándonos con los demás y en nuestras propias familias. Estamos demasiado listos para las peleas, como si fueran un fin en sí mismas.

Hemos ido perdiendo el sosiego colectivo, igual aceleradamente. No dejamos espacio para lo razonable, y todo queremos llevarlo hasta los extremos como única salida.

En esa actitud cerramos toda razón a los demás, hablando mirándonos al ombligo