Dr. Frank Espino

“Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”

Santiago-El 31 de agosto de este 2015, se cumplieron 36 años del Huracán  David, mismo que marcó una historia en nuestro país. Nos demostró lo terrible de la naturaleza cuando se enfurece, lo poco preparado que estábamos en ese momento, la calidad médica, y sobre todo que todos dependíamos de la Capital Dominicana. Y si le sumamos a eso, la comunicación no era tan efectiva como la tenemos hoy día.

El Huracán David fue el cuarto ciclón tropical nombrado de la temporada de huracanes en el Atlántico de 1979. Como huracán de categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson, el huracán David fue uno de los huracanes más mortíferos de la última mitad del siglo 20, matando a más de 2,000 personas durante su paso, mayormente en la República Dominicana. Hasta 2014 sigue siendo el único huracán en tocar tierra en la República Dominicana con una intensidad de esa categoría.

La ciudad de Santiago no sufrió el embaste como  otras regiones, embargo lo que más se destacó de todo este evento natural, fue la gran crecida del Río Yaque, producto del desagüe precipitado de la Presa de Tavera.

Esto fue sin lugar a dudas un acontecimiento de tal magnitud que muchos fueron a ver el cauce del río, y su expansión por lugares nunca recorrido.

Esta gran inundación, se debió, a una “ignorancia de un guardia”  asignado al cuidado de la Presa de Tavera, ya que manualmente fue que pudo abrir las compuertas, evitando así; sin saberlo un desastre mayúsculo a toda la ciudad de Santiago, daños materiales, desaparecidos y muertes por montón, la misma urbe.

Después de tantos años, aun perduran secuelas de damnificados. Todavía no se han resuelto sus penurias. Aun no hemos podido evitar grandes tragedias por estos fenómenos y vemos con el tiempo que las mismas inundaciones, los mismos infelices sufren con cada fenómeno natural.

Las mismas imprudencias cuando se informa acerca de los cuidados para ciclones y tormentas. Los desagües siguen en nuestras calles inservibles.

De aquella experiencia aprendimos que todo no se puede concentrar en la Capital Dominicana. Se debe tener un centro de acopio regional, ya que si ocurriera como en aquel entonces; no podríamos desarrollar con prontitud la salvaguarda de cientos de vidas.

Aunque ya disponemos contrario aquel momento de muchos médicos, especialistas y centros hospitalarios, siguen las mismas penurias y carencias de materiales para ofrecer un buen servicio. ¡No tengo que explicarles lo de la energía eléctrica! Igual o peor. De agua potable, sin cambios importantes.

En lo único que si hemos avanzado es en la comunicación. Misma que es instantánea y rápida. Llegando a los lugares más recónditos.

Pero seguimos sin tener un personal de primeros auxilios, un servicio de emergencia de desastre bien desarrollado, entrenado y bien pagado, con material de apoyo y logística para mitigar las consecuencias.

Visto todo esto, sacamos cuenta que después de 36 anos del gran Huracán David, es como si estuviéramos petrificados en el tiempo. Seguimos en lo mismo.

El autor es medico, escritor y profesor universitario