Por: Dr. Frank Espino

Dedicado a mis compañeros de promoción de médicos 1981 idos a destiempo

Santiago-Como no soy ducho en filosofía me he preguntado muchas veces si la vida es como una escalera donde ¿se sube o se baja?

Todos  soñamos cuando éramos jóvenes: ¿Cómo sería el mundo que nos rodeaba  después de tantos años? ¿Qué sería de nuestro  porvenir después de terminar  nuestra carrera de medicina? ¿Cuál sería nuestro legado al final del camino?

Pensábamos   en subir nunca en bajar. Sin embargo;  la vida nos mostró su antifaz, es una escalera donde no estamos seguros si  estamos subiendo o bajando.

Después que he visto morir a destiempo a muchos de mis compañeros de la promoción de médicos 1981 PUCMM. Todavía no me queda claro, ¿Por qué el destino fue tan cruel con ellos? Apenas subían peldaños.  Cada peldaño era un sacrificio. El  espacio entre eslabón y escalón era su entrega a la humanidad. Mismo que representaba el crecimiento personal, donde su accionar era mostrar a su familia, a sus amigos, a sus compañeros el grado de superación que habían alcanzado.

Los que hemos tenido la oportunidad de seguir con nuestra entrega a favor de la salud de nuestros pacientes,  con la suerte de seguir vivos a pesar de todos los obstáculos físicos y de supervivencias,  ¡Los extrañamos!. Nos parece verlos en sus pupitres al lado de nosotros en atención tomando sus cátedras. ¡La juventud y sonrisas de nuestras compañeras! La jocosidad de muchos de ellos. La diversión y  las ocurrencias. Los más, con su carácter de seriedad y su óptimo comportamiento.

En otro aspecto, los recordamos con sus anécdotas. Todos éramos uno. La diferencia de clase social, política, racial y religiosa no era tomada en cuenta.

Nuestra meta era terminar una carrera tan agotadora después de 6 años, donde la incertidumbre era recibir el título y empezar una nueva vida.

Sencillamente, subir la escalera de la vida. No sabíamos que había una bajada imperceptible que nadie no nos la había enseñado en las aulas universitarias.

Cada junio de cada año, nos contamos. Ya estamos restando.  Sentimos su presencia  aunque no estén. Los saludamos y nos hacen sentir que están ahí, entre la tristeza de no tenerlos. ¿Cuál es la diferencia entre la otra vida y esta? ¿Qué me dirían?:  Rafael Díaz, (Pepey) Paulino Gómez, Ricardo Estrella, Leonel Ramírez, Rufino Osoria, Leonora Silvestri, Carmen Santana, Edison Ramos, Maritza Cristian, Enrique Oquet (Guso) Fco. Jiménez Guilamo.

Estamos orgullosos de ustedes,  por dejar el mejor fruto de lo que  sembraron en su corto tiempo entre los mortales.

Estamos seguros que nos juntaremos tarde o temprano, cuando pase el tiempo que tenemos determinado por Dios en esta tierra, entonces y solo entonces podríamos continuar la lección siguiente, tratando de  descifrar la incógnita de la escalera de la vida: ¿Se sube o se baja?

¡Dios le bendiga siempre! ¡Perdonen si les importuno!  ¡Descansen  en paz!

El autor es médico, escritor y profesor universitario