Inconcebible e inaceptable

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La humanidad incluyendo nuestro país padece los preocupantes efectos de la pandemia del coronavirus, fenómeno que no solo tiene atemorizada a la población mundial, sino que está provocando una crisis integral de la economía, la cual de acuerdo al FMI y el BM se traducirá en una inminente recesión económica que agravará los problemas de muchas naciones.

El extraño virus hizo su aparición en una ciudad de China y se expandió rápidamente por la mayoría de las naciones del mundo, con fuerte incidencia no solo en China e Irán, sino en los países de Europa, con fuerte impacto en España e Italia, los EE.UU y los latinoamericanos, entre otros muchos países. La falta de vacuna y de medicamentos conocidos para atacar la enfermedad, ha hecho más dramática la situación sanitaria de las naciones.

A falta de una clara explicación del coronavirus, se da una gran confusión, que ha servido de caldo de cultivo para especulaciones, incluso de grandes pensadores y filósofos globales del propio EE.UU, quienes lanzan la especie de que el fenómeno se inscribe en la lucha geopolítica que protagonizan los EE.UU y China por la hegemonía mundial.

En ese contexto se señala que de parte de los EE.UU, la CIA y el Club de Bilderberg que reúne a los más ricos del mundo, junto a Israel, habrían acordado la estrategia de recurrir a la guerra bacteriológica de baja intensidad, propagando en territorio chino el virus de laboratorio denominado COVID-19, y por esa vía mantener la supremacía económica en el mundo.

Esa explicación encierra una intención, un propósito, que se sitúa fuera de la vida humana, de su naturaleza, y de las condiciones para que se dé la vida humana. Y parte de una visión de la economía y del poder que pone como causa esencial la acumulación del capital y su rentabilidad progresiva, mediante una institucionalidad económica fundamentada en el “libre mercado desregulado”, como lo concibe Trump, de modo que asegure la apropiación a favor del capital en el intercambio comercial.

Bajo esa dinámica de la economía, desde el interior de las empresas y a medida que se expande el capital, emergen los grupos del poder fáctico que dominan el trazado de las políticas globales que favorecen la acumulación y la apropiación del capital. Esos poderes fácticos globales que compiten dentro de las economías empresariales que dominan el mundo, y en el marco de los regímenes democráticos o socialistas, son los que luchan por la hegemonía de sus intereses, resaltándose la lucha entre China, EE.UU y Rusia.

Asumir una estrategia de exterminio de la vida humana como la que insinúa la “fábula” del virus de laboratorio COVID-19, constituye un despropósito inconcebible e inaceptable, por irracional y antihumano que amenaza la vida. La vida humana y las condiciones para que se dé no pueden subordinarse a la naturaleza y lógica del capital sea éste democrático o sea socialista, así como a los intereses particulares que se le asocian. Esa “locura” hay que detenerla antes del “holocausto”.

¡Qué el mundo evite la “locura” de la autodestrucción!