Por: Periódico Camino

Editorial domingo 08 de octubre

Santiago-269 dominicanos se han quitado la vida en lo que va del año. La cifra es ­alarmante. El dolor para los familiares es inmenso. Los cuestionamientos de por qué lo hicieron dejan entre sus allegados dudas que jamás encontrarán respuestas. Estamos frente a un fenómeno social que necesita ser estudiado con profun­didad para encontrar una solución que detenga esta cadena de muertes.

¿Qué lleva a un ser humano a tomar una decisión que atenta contra su vida? ¿¿Cuáles razones lo empujan a terminar con su existencia? Los profesionales de la conducta humana presentan varias causas que pueden influir en esta lamentable determinación. Señalan las condiciones socioeconómicas, la depresión, acontecimientos graves y traumáticos, sobre todo hechos dolorosos no superados, entre otros. Tenemos que hacer algo, y pronto, para frenar estas tragedias. No podemos permanecer indiferentes viendo pasar el funeral y quedarnos como simples espectadores. Sería una irresponsabilidad.

Como dice la Organización Mundial de Salud (OMS), los países tienen que invertir más en políticas públicas que sensibilicen a la población sobre comportamientos suicidas. Estamos en una sociedad en donde miles de personas viven en una soledad que destruye. El individualismo va ganando terreno. Las mismas redes sociales, mal utilizadas, están llevando a encerrarnos en nuestro pequeño mundo. A veces estamos más en contacto con el que vive a miles de kilómetros que con aquellos con quienes compartimos un mismo techo. Es hora de que multipliquemos la amistad, la cercanía con los demás.

Lograr una socialización sana, volver a compartir con el vecino. Sobre todo, echemos una mirada a nuestros jóvenes, estemos con ellos, que muchas veces tienen un vacío existencial que los lleva a perder elsabor a la vida, empujándolos al precipicio de un trágico final. Esta
situación explica por qué la mayor cantidad de suicidios en ­nuestro país está comprendida entre las edades de 20 y 29 años.

No perdamos un minuto más distrayéndonos contando las muertes por esta causa. Busquemos salidas que permitan a nuestros hermanos disfrutar la vida, el regalo más hermoso que Dios nos ha entregado.