Por: Dr. Frank Espino

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. “Albert Einstein

Santiago-Debemos acostumbrarnos a oír y leer este nombre: Grafeno. Ya que este siglo XXI será su debut.

Pese a que se conoce desde la década de 1930, fue abandonado por considerarlo demasiado inestable. No fue hasta muchos años después, en 2004, cuando los científicos de origen ruso consiguieron aislarlo a temperatura ambiente. Este descubrimiento no fue inútil, pues el     El Premio Nobel de Física de 2010 se les otorgó a los científicos Andréy Gueim y Konstantín Novosiólov por sus revolucionarios descubrimientos acerca de este material.

“El grafeno es una sustancia compuesta por carbono puro, con átomos dispuestos en un patrón regular hexagonal, similar al grafito”.

Ustedes se preguntarán ¿Dónde se aplicará el Grafeno? La respuesta debería ser, ¿Dónde no se aplicará?

Este material llamado el “Material de Dios”, tiene todas la aplicaciones que se pueda imaginar la mente humana.     Solo lo limitará el hombre.

Les vamos a mencionar que desde la medicina, metalúrgica, electrónica, pasando por la automotriz, hasta llegar a su posible utilidad para salvar al mundo de la escases de agua.

Es un material muy duro, resistente, flexible y muy ligero; lo que permite moldearlo según las necesidades de cada caso. Conduce muy bien tanto el calor como la electricidad; supera por mucho al oro, plata y cobre. Por sus propiedades, el grafeno puede servir como material en la fabricación de aviones, (más liviano que el aluminio), satélites espaciales o automóviles, haciéndolos más seguros. También en la construcción de edificios, pues los convertiría en más resistentes.

En electrónica, donde a través de su capacidad para almacenar energía puede dotar a las baterías de una mayor duración y un menor tiempo de carga, establecer conexiones más rápidas. (Ya en Europa circulan vehículos con baterías de grafeno).

Las aplicaciones en medicina, desde material de esterilización, hasta prótesis. Incluso se podría aplicar para mejorar el diagnóstico de algunas enfermedades cardíacas.

Como sabrán las máquinas con las que se realizan las radiografías, estas funcionan mediante radiaciones ionizantes, unas formas de energía que hacen que los materiales que se encuentran a su alrededor se desgasten muy pronto. El grafeno en cambio, ofrecería una duración casi infinita, por lo que la inversión que habría que realizar en la adquisición del material sería, a la larga, mucho menor.

¡La ONU prevé que el 2025 el 14% de la población mundial tendrá escasez de agua! Aquí es donde este material tendrá su inmediata y futura aplicación: Convertir agua de mar en agua potable gracias al grafeno.

Como noticia les informo que, según lo publicado en diarios nacionales e internacionales esta ha sido la noticia sumamente esperanzadora: “Un equipo de científicos de la Universidad de Manchester (Reino Unido) ha logrado crear unas membranas de óxido de grafeno que no se agrandan en contacto con el agua y que son capaces de tamizar las sales comunes.

Transformar el agua de mar en agua potable podría proporcionar este preciado bien a millones de personas en el planeta que tienen dificultades para acceder a fuentes adecuadas de agua limpia”.

Espero haberles despertado el interés por conocer más acerca de esta sustancia, que indiscutiblemente podría ser el sustituto natural de otras que conocemos hoy día.

El autor es médico, escritor y profesor universitario.