En manos de políticos

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A pesar de un difícil entorno internacional matizado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y la campaña de descrédito contra el turismo nacional, la economía de República Dominicana mantiene su expectativa de crecimiento en 5.1% para final de esta año.

El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, resaltó que la dominicana es la única en América Latina que mantiene el nivel de crecimiento proyectado por el Fondo Monetario Internacional, porque las demás fueron reevaluadas a la baja.

La reducción en los precios internacionales del petróleo y el alza en los del oro son las razones fundamentales por las cuales el Producto Interno Bruto (PIB) crecería este año por encima de su potencial, lo que hace pensar en una posible intervención de la Providencia.

Las buenas nuevas ofrecidas por el gobernador Valdez Albizu ante la VIII Reunión del Pleno del Consejo Nacional de la Competitividad deberían ser recibidas por el Gobierno, sector productivo y liderazgo político como un reto, más que como invitación a dormirse en laureles.

El 2020 será un año de intenso activismo electoral en cuyo calendario se ha colocado la celebración de dos elecciones nacionales y una posible segunda ronda en comicios presidenciales, por lo que la economía tendrá que desbrozar malezas para poder situarse al mismo nivel que el proyectado para este año.

Falta saber si el turismo podría superar la reducción de más de un 24% en sus aportes al PIB como consecuencia de la intensa campaña de descrédito a que fue sometido el país en 2019, o si se cumplen los presagios de recesión en la economía de Estados Unidos, lo que afectaría el volumen de las remesas.

El Banco Central y las autoridades monetarias tienen el compromiso de promover estabilidad monetaria, incentivar la expansión de la economía a través del crédito oportuno promovido desde el sector financiero hacia todos los sectores productivos y de consumo.

En última instancia, lo bueno o lo malo que le ocurra a la economía dominicana en el 2020 dependerá en gran medida del grado de madurez, coherencia, moderación, buen juicio y sentido de responsabilidad que muestre el liderazgo político durante tan intenso tráfago electoral.