Por: Leonardo Sanchez

“El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente.” -Lord Acton.

Santo Domingo-Todo tiene que ver con quien manda y quien es mandado y, si el mandante se coloca por encima de todo y de todos, y si el mandado lo permite por conveniencia propia o de grupo o dejadez perezosa.

Y una muestra es el chantaje mutuo de poder a poder, en medio de la lucha por un pacto eléctrico, más cacareado que un huevo de pollita primeriza que quiere que todos sepan que está a punto de convertirse en gallina.

Porque, primero mandaron a privatizar el negocio eléctrico y pontificaron sus verdades con todo el poder comprado en la opinión pública que había creído en ellos y confiaba en sus socios del “empresariado”.

¡Se la comieron! Y los que no estaban con la onda neoliberal también se la comieron, coprológicamente hablando, porque ignoraron la estafa que se gestaba.

Porque no conocían el fondo real del discurso “bonito”, pero les gustaba y votaron por él. Y él vio que era bueno depositar el producto financiero de la gran operación en cuentas Off-Shore donde ese producto se desvaneció.

“El estado no puede ser dueño de empresas y solo debe sujetarse a un rol únicamente regulador”, decían con todo su desparpajo que escondía el negocio de hacerse ricos con las empresas del estado.

Y privatizaron todas las C’s que hoy son cuerpos del delito. ¡Su delito!

Ahora, después de constatar el fracaso de su modelo privatizador; que avizoran otra fuente de beneficios partidarios, quieren satanizar los resultados satánicos de su primera obra de expoliación pública.

¡Porque los subsidios eléctricos son consecuencia de su privatización!

Y están mandando a mercadear lo que han mandado a hacer porque pueden, tratando de quitarle “pique” a lo que han hecho con todo su poder.

Porque su magna obra privatizadora siempre fue satánica para los bienes públicos y muy benéfica para los que manejaron los procesos de engaño público.

Volvieron a vender los espejitos y sonajas. Y hasta españoles hubo en el proceso, mientras el pueblo se ponía su taparrabos en la boca.

Entonces, los subsidios que son el resultado de su primera conceptualización, ahora son una carga ignominiosa para el estado; lo cual es cierto, ¿pero quienes han sido los causantes de la necesidad del subsidio eléctrico?

Es por ahí por donde deberían haber comenzado para justificar la construcción estatal de dos plantas para producir energía eléctrica que son muy importantes para el futuro del país.

Y no por ejercer su poder total y avasallador para adjudicar las obras sabiendo que podía crear el escandalo actual que quieren diluir acusando a sus socios.

Y hubieran tenido el aval de toda la sociedad que no esté involucrada en el negocio eléctrico, ni en la sobrevaluación y el tufo de la campaña financiada desde allí.

Y todavía tienen ese aval, a pesar de los graves trastornos que se han suscitado con la contratación de la construcción de las plantas de Punta Catalina.

Porque la sociedad, incluyendo el “movimiento verde”, no se opone a esa construcción. Se opone a la manera en que han sido adjudicadas y todo el entramado de corrupción evidente que solo los implicados no perciben.

Y lo niegan tanto que su mentira se ha convertido en verdad, según el método propagandístico goebbeliano. Y su mentira está, no en la construcción, ¡pero si está en la licitación! Y en la conexión brasileña inocultable, ¡aunque se niegue!

Y los que han venido siendo pagados para no ver, y hablar con el cerebro de los involucrados en el peculado palpable, son los que defienden lo que no es pretendiendo defender lo que es y quieren que siga oculto.

Así se ejerce el poder. Aunque sea para decir mentiras solemnes y repartir el presupuesto de los impuestos hasta con las “preciosas de dios”, con sueldos inmerecidos y beneficios más injustificados en cualquier botella.

El poder corrompido se ha usado para modificar la constitución para hacerla decir todo lo contrario sobre lo que decía de la reelección y reelegir no solo a un presidente que la negaba, también a “su congreso” y sus alcaldes.

Se ha usado tal poder para usar fondos públicos sin aprobación constitucional, aun controlando el congreso.

Se han hecho transferencias sin aval congresual, no por no contar con su sello gomosito sino para evitar que el público se enterara, “bajando a tapar la olla”.

Por aquello de “baja y tapa la olla, baja y tapa…”

Se usa también el poder, para ignorar todos los rumores públicos de la corrupción negada en primera persona y encontrada en plural pluscuamperfecto para guardar silencio culposo.

También se usa para tener un ministerio publico cómplice que no investigue lo que tiene que investigar y oculte todo que haya que ocultar, incluyendo procurar un acuerdo para favorecer al sobornador.

El poder también se usa para mentir descaradamente con cara y deseo de solemnidad para chantajear con su investidura intocable con esencia de empeachment.

Poder, es ignorar la ley de migración y dejar el país lleno de inmigrantes ilegales indocumentados y darles documentos a miles de ellos al costo de la sociedad invadida.

El ejercicio del poder permite mirar para otro lado para no ver la corrupción propia ni la ajena y desafiar a que le muestren algún caso entre miles conocidos.

Y permite hacerse el loco con la impunidad ante las violaciones a procesos, procedimientos y leyes, solo con evitar que se conozcan o devolver los chanchullos realizados.

¡Devolver un robo no quita la violación a la honradez y a las leyes!

Igual negarlo; porque, aunque se niegue ya existió y debe ser sujeto de sanciones, aunque el cuerpo del delito se haya escondido como las plumas del pollo del vecino que comió del asopado de su ave sin saberlo.

Porque el poder evita la cárcel, pero no quita la violación punible ni la sanción moral.

Y el dicho de que “el poder es para usarlo”, quiere dejar de lado que se debe usar con justicia y equidad. Con ética y moral pública y personal, porque el poder usa los fondos que provee la sociedad y ésta es quien elige por su poder constitucional fuente de todos los poderes.

Para que la absolutez de cualquier poder, no corrompa absolutamente a la sociedad completa.