Por: Fausto García

La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García)

2.- Le iba a pedir, y al efecto lo hago ahora con más razón, que publique la 2da. Parte de la serie “A la luz de la palabra”, las hechas ya las he releído, al igual que “A las puertas del Evangelio”.

De esta última ya he leído todos los ciclos, por tanto, no tengo material suyo para leer, material tan importante que además de características propias, tienen la particularidad, de que nos pone en contacto con autores de todos los tiempos, a quienes o de quienes el Padre Miguel, trae al escenario con un equilibrio que desborda las escenas sin alejarse de las Buenas Nuevas.

Así que necesitamos con ansias aquellas últimas homilías –que sé la conserva- y son inéditas, para con ellas suplir ahora su fructífera ausencia en el navegar profundo de esos mares de Dios. Las esperamos Don Miguel.

3.- El laico latino, y especialmente el dominicano en su gran mayoría, es poco formado en materia religiosa.  Y aunque hay varios movimientos laicales nacidos a lo interno de la iglesia, hay mucha ignorancia en materia de fe y aún hay muchos velos que hay que terminar de quitarle a la forma de ver y concebir la palabra de Dios, incluido el mismo culto.  Hace mucho que me preocupa que ciertos grupos, -como la Renovación Carismática, a la cual pertenezco- hayan satanizado tanto el tema del diablo en la pretendida evangelización.  Dicho en otras palabras, están que ven a satanás hasta en la sopa.  Es por esto que creo que voces sabias, ungidas y por demás autorizadas por múltiples motivos, no pueden estar silentes, y que desde los pulpitos y todos los medios a sus alcances deben darnos, con el mejor aderezo, ese mensaje de vida y salvación, que ha sido, es y ha de ser el Evangelio.

Una forma, no única de lograrlo, es Padre Miguel, que usted trabaje en un libro u obra, cuyo título usted sabrá escoger, donde comente, a su estilo, pero con unción y objetividad espiritual, a la luz de la palabra y la verdad, cuatro libros de la Biblia.  Estos serían: a.- Génesis; b.- Salmos; c.- Evangelio de Juan; y d).- Apocalipsis.  Sé que el trabajo no es fácil ni sencillo, pero en sus manos, es como el barro en manos del alfarero. Creo que con el comentario de esos libros se haría un interesante recorrido por las escrituras, desde el principio al fin, y con dos especies de paradas intermedias, algo así como verano (Salmos) y otoño (Evangelio de Juan). Le dejo la idea.

4.- No sé por qué, pero en mi mente lo he visto con una “Mitra” puesta.  Cuidado, que no quiero arrebatarle méritos o dones de profetas, ni siquiera acercarme, al Padre Pío, con su profecía aquella sobre el papado del entonces sacerdote Juan Pablo II.

Para terminar, recuerdo una de sus frases, extraída por él de su envidiable e inagotable hábito de la lectura, y que ampliando sobre ella he visto que la tratan también algunos psicólogos.  En realidad no recuerdo de quien la tomó, ni tampoco se su autoría.  En mis vacaciones la usé y se la envié (con texto de una psicóloga) a mi hija Katherine, que se ha quedado también fuera estudiando.

Jamás pensé que podría usarla para referirme a él, viniendo de él, pero así son las cosas, veo que sí.  Como hijo merecido de su madre Elsa, de quien haré público un par de párrafo un día de estos, y como discípulo aventajado del Padre Ramón Dubert, y como buen hijo de las comunidades Eudista y San Ramón Nonato, y en fin, como buen hijo de la madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, me despido de él haciéndole saber que nos aprendimos una de sus reseñadas frases y que por tanto, estamos claros de que:

“Los hijos son como los barcos, están mejor en puertos, pero fueron hechos para surcar los mares”.

Bendiciones, y oremos unos por los otros a ese Buen Dios.  Hasta un día Padre Miguel Marte. Dios sabrá… (faustogarcia2003@yahoo.com)