2020 transición y elecciones dominicana

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Fernando Peña

La evolución social, política, cultural de una nación no se puede parar por decreto ni voluntad individual, la rueda de la historia tiene marcado su rumbo, si la retrasa tarde o temprano se impone.

Con la desaparición de los grandes líderes de la nación, Pena Gómez, Joaquín Balaguer, el profesor Juan Bosch, el país entró en una época de renovación y cambio. Le tocó al PLD y a la elite de ese partido encabezado por Leonel Fernández liderar esa transición y cambio en la vida dominicana.

Después de casi vente ano de gobierno peledeista, de la era del PLD, de llevar gobernando en calma, en estabilidad política, social y económica, urge que ese partido inicie desde su gobernanza un proceso de adecuación y cambio verdadero.

El caudillo ex presidente Leonel Fernández, por su ambición desmedida, no entendió ese mandato dialectico, y se enfrasco en una lucha interna desgarradora por ser nueva vez candidato presidencial y líder del PLD.

Al final, al no imponerse en el PLD escogió el camino de la división, de la escisión y el enfrentamiento contra sus propios compañeros y el gobierno de su organización.

Un camino elegido por Leonel Fernández que no está abalado ni sobre la base de una plataforma de cambio, de renovación, de transición, solo es la ambición, el ser nueva vez presidente de la nación dominicana.

Con su actitud Leonel Fernández pone en peligro la permanencia del PLD en el Poder, y mandarria a la calle a miles de sus excompañeros de partido, porque ha realizado una alianza con el PRM y el candidato presidencial de la oposición, Luis Abinader.

Leonel se ha llevado una parte, digamos que un diez por ciento de la matrícula peledeista.

Pone en aprieto al gobierno y al PLD.

Pero su salida y su alianza táctica con el PRM no es garantía de que ese partido pueda sobrepasar el 50 más uno en las elecciones del 2020. El PRM es el principal partido de oposición que adolece de series debilidades luego de su desprendimiento del PRD.

No ha logrado compactarse, hay que ver si realmente logra Luis Abinader compartir de manera colegiada el liderazgo con Hipólito Mejía, el líder de ese PRM y de quien realmente depende el triunfo en las elecciones del 2020.

Además, por la falta de organización, estrategia electoral y la disputa interna, el PRM no logró formar figura, candidatos para los puestos municipales y congresuales, y se ha visto eso reflejado en las escogencias en los diferentes municipios y provincias del país.

Gran debilidad que tendrá un costo electoral visible.

Además, al aliarse con el ex presidente Leonel Fernández y sus dirigentes, muchos ex ministros y funcionarios cuestionados por corrupción, se le cae la estrategia al PRM de lucha contra la impunidad y la corrupción y de que buscaban un cambio en la nación dominicana.

Siendo así, sin haber una situación de crisis económica, política ni social en República Dominicana, con la obra social y de inclusión de todos los sectores al reparto de los beneficios de su política de aporte y ayuda, es previsible que, vendiendo una cara nueva, un relevo, con un candidato presidencial no tradicional ni en la política ni en el PLD, la transición y cambio lo logre hacer desde el gobierno Danilo Medina y el triunfo electoral de Gonzalo Castillo se observe desde lejos.

Eso solo cambiaria si el PRM y Leonel Fernández logran arrasar en las elecciones municipales de febrero, y Luis Abinader e Hipólito mejía muestran una verdadera unidad política electoral que se refleje en sinceridad en el día a día del proceso.

De lo contrario en el 2020 la transición y elecciones dominicana será marcada y pautada por el PLD y el gobierno.

Los procesos históricos son acelerados, a partir de que se imponen, desde ese momento, el proceso de transición cuya manifestación más dramática ha sido la división del PRD y el PLD, está lleno de confrontación.

Suerte que por el buen manejo del presidente Danilo Medina, de su obra de gobierno, esa transición que se observa en la política y la vida pública dominicana no produce ni crisis ni el desplome de nuestra economía, ni mucho menos crisis política.

Estas elecciones dominicanas, sin lugar a dudas, serán unas elecciones históricas, en las que ningún actor político relevante se sentirá excluido, siempre que este apegado a nuestra constitución y leyes.

En definitiva, la situación política va perfilándose en torno a dos opciones más o menos nítidas, el PLD y sus fuerzas aliadas y el PRM y sus aliados incluyendo a Leonel Fernández, el pueblo dominicano sabio como siempre, tendrá la visión e inteligencia de elegir la menos traumática, que mantenga la estabilidad política y social, refuerce la democratización, el respeto a los derechos humanos y empuje las reformas sociales.

El autor es periodista